Mario Russo, ministro de Salud de la Nación

En una entrevista extensa, el entonces ministro de Salud de la Nación, Mario Russo, sostuvo que la descentralización es el concepto que guía su gestión y adelantó que trabajaba en un paquete legislativo para desregular más áreas del ámbito sanitario.

Russo fue un estudiante académicamente destacado: se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires a los 22 años, había empezado la primaria a los 4 en la localidad rionegrina de Catriel —donde acompañaba como oyente a su hermano mayor, con quien siempre mantuvo una relación entrañable— y terminó el secundario a los 16. Hijo de un matrimonio de inmigrantes italianos, tuvo una infancia acomodada que se interrumpió a los 12 años con la muerte de su padre: junto a su madre y su hermano se mudó a una casa modesta de un familiar en el partido bonaerense de San Martín.

De esa etapa, marcada por las carencias, Russo recordó a Infobae: “a mí no me vengan a relatar la pobreza, yo la viví”, y contó que de chico acompañaba a su madre de madrugada al hospital público del barrio en busca de un turno. En esa casa de San Martín vivió, en una habitación compartida, hasta recibirse. Sobre esa etapa de su vida, definió: “soy un ejemplo de cómo la universidad pública te puede transformar la vida”.

Eligió especializarse en cardiología, una disciplina que —según reconoció— templó su carácter entre la unidad coronaria y la terapia intensiva: “nunca fui un médico de consultorio”, señaló. Ya como cardiólogo, fue jefe de residentes del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular del Hospital Español de Buenos Aires, donde más adelante coordinó el Servicio de Recuperación Cardiovascular y dirigió la Unidad Coronaria hasta el año 2000. Entre 2001 y 2004 continuó su carrera en el prestigioso instituto FLENI, donde encabezó la Unidad Coronaria de Alta Complejidad y, luego, el Departamento de Cardiología.

Quirófano de alta complejidad
Russo recuerda la presión de la terapia intensiva cardiológica, con varios pacientes bajo asistencia respiratoria de manera simultánea.

Russo se formó en el frenesí de las guardias, en una generación de cardiólogos que vivió de cerca la impronta de René Favaloro y el auge de los trasplantes y la angioplastia. Sobre Favaloro, a quien llegó a conocer personalmente, lo describió como una persona exigente, con un compromiso social que —según sus palabras— terminó por pasarle factura. También admitió que la cardiología es una especialidad atravesada por el ego de quienes la ejercen, algo que —dijo— terminó alejándolo de la práctica exclusiva de esa disciplina.

El funcionario cuenta, según sus colaboradores más cercanos, con una combinación de rigurosidad en el manejo de los números y sensibilidad frente a las necesidades de los sectores más vulnerables. Russo se referenció como parte del equipo de gobierno con el respaldo tanto del presidente Javier Milei como de su hermana, Karina Milei, y señaló que, tras la aprobación de la Ley Bases, impulsaría un paquete legislativo propio para profundizar los cambios en la gestión del Ministerio, entre ellos la eventual revisión de la emergencia sanitaria vigente desde hacía más de dos décadas.

“No soy un militante libertario”

Mario Russo junto al gabinete nacional
Russo, en un encuentro con el resto del gabinete del Gobierno de Javier Milei.

Pese a más de tres décadas de gestión en salud pública y privada, Russo no se define como un militante libertario, aunque adhiere a la idea de un Estado ordenado y eficiente, pero no mínimo. La descentralización es, según remarcó, el concepto que le da impronta a su gestión: sus propios colaboradores lo describen como una figura que combina rigor presupuestario con una fuerte valoración de la salud pública como un activo central para los argentinos.

El funcionario sostuvo que su objetivo no es poner en riesgo al sistema de salud, sino optimizar los presupuestos y empoderar a las jurisdicciones provinciales, en línea con modelos como el español o el europeo, incorporando mecanismos de control más estrictos.

Vacunas e insumos médicos
Avanza la revisión del Registro Federal de Vacunación Nominalizado (Nomivac) para fortalecer la calidad de los datos sanitarios.

Russo adelantó que su equipo revisa los datos del Nomivac (Registro Federal de Vacunación Nominalizado) para auditar y mejorar su carga, con el objetivo de fortalecer la información con la que el Ministerio toma decisiones. Sobre el rol que imagina para la cartera que conduce, lo definió en términos de rectoría y coordinación federal, con lineamientos para las jurisdicciones que —remarcó— no son iguales en el NOA, el NEA o el centro del país. Resumió su llegada a la gestión con una frase: “lo vinimos a mejorar y también a refundar en algunas cuestiones esenciales”.

El funcionario atravesó un momento especialmente exigente durante el pico histórico de dengue de 2024, con la disponibilidad de una vacuna (Qdenga, del laboratorio Takeda) que en estudios clínicos había mostrado una reducción del 84% en las hospitalizaciones y del 61% en los casos sintomáticos tras dos dosis. La vacuna, sin embargo, no quedó incorporada de forma gratuita y universal al Calendario Nacional de Vacunación: siguiendo el criterio de la Organización Mundial de la Salud, el Ministerio optó por sugerir y financiar la inmunización para los grupos de mayor riesgo, en particular en las regiones del NEA y el NOA.

Plan estratégico nacional de vacunación contra el dengue
Esquema del plan estratégico nacional de vacunación contra el dengue presentado por el Ministerio de Salud.

Tras el brote de marzo y abril de ese año, la cartera sanitaria diseñó un Plan Integral Nacional contra el Dengue, elaborado en consenso con la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) y la Organización Panamericana de la Salud. El esquema prioriza la vacunación en la franja de 15 a 19 años, garantizada por el Estado nacional, mientras que cada jurisdicción debe asumir el control territorial del mosquito vector y recibe transferencias según el cumplimiento de metas. Según explicó Russo, en el país se permite además que cualquier persona que lo desee pueda vacunarse por fuera de los grupos priorizados, aunque remarcó la necesidad de mejorar la comunicación y la calidad del Registro Nomivac para asegurar la efectividad real del plan.

Nota elaborada por CAECID a partir de una entrevista publicada originalmente por Infobae.